Su procedimiento era muy sencillo: Al aumentar el terreno urbanizable: el mercado se convierte en un negocio del suelo rentable para los empresarios. Las inversiones se multiplican, se construyen más casas y como habrá más oferta = bajan los precios y más gente puede comprarse una vivienda (independientemente de su poder adquisitivo y clase social). Como así pasó. En un futuro, políticos del PSOE han señalado esta ley, como originaria de la crisis actual.
2002: Para entonces el ritmo de la construcción ya se había disparado. En ese año se aprueba una nueva reforma laboral (“el decretazo”). Con ella se reducían los derechos laborales (abaratando los despidos y reduciendo los litigios, entre otras cosas).
http://www.europapress.es/sociedad/noticia-7000-euros-ser-despedido-decretazo-aznar-20100710121131.html
¿Cómo se redujeron los litigios? Al ser indemnizados inmediatamente, los trabajadores aceptaban incluso renunciar al litigio por despido, sin tener en cuenta que la indemnización que recibían a las 24 horas era más baja de lo que podían recibir después del proceso judicial; ahorrándole estos gastos también a la empresa.
Para los empresarios, era más rentable invertir más en personal después de la instauración de dicha ley. Así se redujo el paro y se disparó la mano de obra.
Muchos jóvenes abandonaron los estudios para trabajar y los extranjeros, ante tal afluencia de trabajo, llegaron en masa a España con grandes expectativas laborales. Y todos ellos por supuesto, se compraron su propia casa. “La vivienda estaba de moda”.
La ley de suelo no tuvo el efecto previsto. La demanda de la vivienda se disparó y tras ello, el precio de los pisos subió y eso a su vez disparó el precio del suelo (pues se tasaba en función de los beneficios potenciales); cosa que hinchó aún más el precio final de la vivienda. Lo que atrajo a numerosos especuladores. El resultado fue un enorme incremento del precio de la vivienda en tan solo cuatro años. (1998-2002).
La vivienda dobló su precio, pero los sueldos se congelaron.
Los bancos y las cajas empezaron a reducir las exigencias para conceder créditos. Alargaban hipotecas a cuarenta años, prometiendo que, si en algún momento no tenían con qué pagarla, al vender la vivienda tendrían beneficios indudables: “los precios de las viviendas siempre suben”. Era una inversión “segura”, “sin riesgos”.
2008: La crisis de EEUU se extiende, los bancos dejaron de prestar dinero, los inversores dejaron de comprar deuda. Se produce un evidente efecto dominó: el consumo se desplomó, se contrajo la economía, las empresas empezaron a hacer despidos en masa y las familias sin trabajo fueron expulsadas de sus casas por impago. Así se inició la crisis en España.

