
Miles de personas en todo el mundo han rendido homenaje al cofundador de Apple que será enterrado mañana en un multitudinario funeral. Steve Jobs llevaba más de seis años luchando contra un cáncer de páncreas que finalmente ha acabado con su vida, sin embargo su huella permanecerá por siempre. Y es que desde 1975, fecha en la que Jobs se encerraba en su garaje de California junto con su colega Wozniak para crear Apple, muchos son los cambios que ha sufrido la archiconocida marca.
Pocas similitudes podemos apreciar entre el primer ordenador de la compañía, el Macintosh, y entre el último lanzamiento del gigante Apple, el iPhone4. Si bien a primera vista las diferencias son evidentes sí que existe el sello de identidad de la empresa, cualquiera puede diferenciar un producto de Apple entre un millón de teléfonos u ordenadores, y no sólo por el legendario icono de la manzana mordida sino porque en ellos hay algo que los hace diferentes y los distingue del resto. A parte de la larga trayectoria de Jobs al frente de Apple (empresa a la que volvió hace escasos años tras haber sido despedido y de la que se retiró el pasado mes de agosto), también es destacable su innegable visión de futuro, que incluso su principal competidor, Bill Gates, alababa, añadiendo que "echará mucho de menos a Steve".
Muestra de ello fue su decisión de formar parte de Pixar, actualmente el mayor productor de películas animadas por ordenador, cuando nadie apostaba por este negocio.
Hace unos años, en el imprescindible e histórico discurso que Jobs dio en una graduación en la universidad de Stanford, el genio habló de la muerte y señaló que “(…) la muerte es posiblemente el mejor invento de la vida. Es el agente de cambio de la vida. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo”. Sin embargo aún no era el momento de retirar a Steve Jobs de la vida, quién sabe con qué podría habernos sorprendido la próxima vez.
ELENA MUÑOZ MEDINA
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