Para saber a qué se debe la crisis en España, debemos remontarnos a años anteriores.
1998: La ley del suelo: Esta ley fue adoptada con entusiasmo por ayuntamientos y autonomías de toda rama política. ¿Por qué? En ella se proponía privatizar el mercado del suelo.
Su procedimiento era muy sencillo: Al aumentar el terreno urbanizable: el mercado se convierte en un negocio del suelo rentable para los empresarios. Las inversiones se multiplican, se construyen más casas y como habrá más oferta = bajan los precios y más gente puede comprarse una vivienda (independientemente de su poder adquisitivo y clase social). Como así pasó. En un futuro, políticos del PSOE han señalado esta ley, como originaria de la crisis actual.
2002: Para entonces el ritmo de la construcción ya se había disparado. En ese año se aprueba una nueva reforma laboral (“el decretazo”). Con ella se reducían los derechos laborales (abaratando los despidos y reduciendo los litigios, entre otras cosas).
Ejemplo de las consecuencias del decretazo.
http://www.europapress.es/sociedad/noticia-7000-euros-ser-despedido-decretazo-aznar-20100710121131.html
¿Cómo se abarataron los despidos? Uno de los cambios establecidos por esta ley fue la posibilidad de que el trabajador despedido cobrara el seguro de paro sin necesidad de sentencia alguna sobre su despido, ni de acudir a los servicios de mediación. Para ello, la indemnización correspondiente al empleado, debía ser depositada en las 48 horas siguientes al despido. Como consecuencia, los salarios de tramitación desaparecerían.
¿Cómo se redujeron los litigios? Al ser indemnizados inmediatamente, los trabajadores aceptaban incluso renunciar al litigio por despido, sin tener en cuenta que la indemnización que recibían a las 24 horas era más baja de lo que podían recibir después del proceso judicial; ahorrándole estos gastos también a la empresa.
Para los empresarios, era más rentable invertir más en personal después de la instauración de dicha ley. Así se redujo el paro y se disparó la mano de obra.
¿Cómo se redujeron los litigios? Al ser indemnizados inmediatamente, los trabajadores aceptaban incluso renunciar al litigio por despido, sin tener en cuenta que la indemnización que recibían a las 24 horas era más baja de lo que podían recibir después del proceso judicial; ahorrándole estos gastos también a la empresa.
Para los empresarios, era más rentable invertir más en personal después de la instauración de dicha ley. Así se redujo el paro y se disparó la mano de obra.
Muchos jóvenes abandonaron los estudios para trabajar y los extranjeros, ante tal afluencia de trabajo, llegaron en masa a España con grandes expectativas laborales. Y todos ellos por supuesto, se compraron su propia casa. “La vivienda estaba de moda”.
La ley de suelo no tuvo el efecto previsto. La demanda de la vivienda se disparó y tras ello, el precio de los pisos subió y eso a su vez disparó el precio del suelo (pues se tasaba en función de los beneficios potenciales); cosa que hinchó aún más el precio final de la vivienda. Lo que atrajo a numerosos especuladores. El resultado fue un enorme incremento del precio de la vivienda en tan solo cuatro años. (1998-2002).
2005: La burbuja ya estaba desatada y España edificaba en un año más vivienda que Francia, Alemania e Italia juntas. “El milagro económico español” no pasaba desapercibido para ningún país europeo.
2008: La crisis de EEUU se extiende, los bancos dejaron de prestar dinero, los inversores dejaron de comprar deuda. Se produce un evidente efecto dominó: el consumo se desplomó, se contrajo la economía, las empresas empezaron a hacer despidos en masa y las familias sin trabajo fueron expulsadas de sus casas por impago. Así se inició la crisis en España.
En este año el paro había bajado a una cifra record (descendió en 9778 personas); pero el precio de las viviendas estaba ya por las nubes (el metro cuadrado de los pisos de nueva construcción se situó al cierre del año en una media de 2.516 euros, un 10,1% más que un año antes.)
La vivienda dobló su precio, pero los sueldos se congelaron.
Los bancos y las cajas empezaron a reducir las exigencias para conceder créditos. Alargaban hipotecas a cuarenta años, prometiendo que, si en algún momento no tenían con qué pagarla, al vender la vivienda tendrían beneficios indudables: “los precios de las viviendas siempre suben”. Era una inversión “segura”, “sin riesgos”.
La vivienda dobló su precio, pero los sueldos se congelaron.
Los bancos y las cajas empezaron a reducir las exigencias para conceder créditos. Alargaban hipotecas a cuarenta años, prometiendo que, si en algún momento no tenían con qué pagarla, al vender la vivienda tendrían beneficios indudables: “los precios de las viviendas siempre suben”. Era una inversión “segura”, “sin riesgos”.
2007: Se dispara la deuda de administradores, familias y empresas de forma masiva. Y en consecuencia, la deuda de las cajas con otras entidades financieras. Esa fuerte dependencia del crédito para seguir creciendo en tasas superiores al 3% es lo que convirtió a España en uno de los países más vulnerables a la actual crisis financiera. Las restricciones se traducían en una subida de los tipos de interés; con todo lo que ello conllevaba, y conllevó.
2008: La crisis de EEUU se extiende, los bancos dejaron de prestar dinero, los inversores dejaron de comprar deuda. Se produce un evidente efecto dominó: el consumo se desplomó, se contrajo la economía, las empresas empezaron a hacer despidos en masa y las familias sin trabajo fueron expulsadas de sus casas por impago. Así se inició la crisis en España.
BLANCA MANSILLA DE LA CALLE.
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