viernes, 30 de diciembre de 2011

8. INDIGNADOS FUERA DE NUESTRAS FRONTERAS





Un cambio de modelo político y social es lo que piden miles de manifestantes en las calles y en las principales plazas, el reclamo de los ciudadanos, jóvenes, mayores, desempleados, pequeños comerciantes… todos esperan que se tomen medidas más certeras.





Un malestar social general que hizo que muchos jóvenes se reunieran en el extranjero frente a las embajadas españolas de diferentes capitales para apoyar el movimiento y en defensa de las personas indignadas acampadas en la Puerta del Sol de Madrid.España, Inglaterra, Canadá, Tokyo, Roma, Australia, Bruselas, Frankfurt, Portugal, Zagreb, París, Amsterdam, Nueva York… son las zonas en las que el 15 de octubre de 2011 se reavivó el espíritu del 15-M con una presencia multitudinaria en las calles y un regreso a la plaza central, la Puerta del Sol, para abarrotarla.



Barcelona respondió con un ímpetu similar. E incluso Wall Street (con el movimiento #occupyWallStreet, muy presente en Twitter) fue otro de los focos de la llamada a la concentración, con miles de ciudadanos pidiendo un cambio global.



En Europa, ha habido personas detenidas por provocar altercados, si bien son pocos los países en los que se han producido enfrentamientos de gravedad. Al otro lado, en el continente americano, la situación preocupa en ciudades como Nueva York, Los Ángeles y San Francisco; en esta última, la represión dejó una persona en coma.





Algo más de un millón de indignados han desfilado en 50 países; lo que hace ver que estos episodios demuestran que la crisis del capitalismo ha golpeado fuerte.



Los indignados no constituyen un movimiento obrero, no es un movimiento de clases. Se trata de un movimiento urbano y cívico. De esto nace la base de su discurso, notablemente político, dirigido a las instituciones del Estado y al sistema de representación política.



Lo que el movimiento pone de manifiesto es que ya no valen las instituciones de las que el gobierno y su política se han abastecido para sí mismo. Nos dice que no se gobierna la ciudad a sí misma sino que, al contrario, es gobernada y dominada por agentes externos a su espacio público y esos agentes son los bancos, las corporaciones, los grupos de inversión; es decir, los mercados.





ALBERTO GARCIA GOMEZ



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